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Paseo nocturno

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Una casa vieja, resaltada por la débil luz de una farola colgada de su pared, señalaba el inicio de la bocacalle. Observó aquella entrada como si se tratase de una cueva inexplorada o como una reliquia del tiempo en que las brujas volaban sobre el palo de una escoba.
La oscuridad dominaba sobre un silencio aterrador, y el aire traía un ligero olor a leña quemada. Entró en el callejón con la cautela propia de quien desconoce el terreno que pisa, ávida por averiguar la realidad que tras aquella negra cortina se escondía.
Atraída por la excitación que produce lo oculto, entusiasmada por la inmediatez del placer prometido, andaba de frente en medio de la oscuridad. Topó con una tapia de adobe que cortaba el paso. Tocó el barro seco y basto con la palma de su mano, y, sirviéndose de ella como apoyo ycomo guía,  siguió el camino con mucha decisión. Pisaba trozos de cemento y de alquitrán que en marches rotos cubrían apenas la tierra y las piedras del suelo del  camino que había tomado: una…

De mi casa a mi casa.

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La industria turística ha impuesto la obligación de viajar, al menos, durante las vacaciones de verano. Como concesión al turismo, y con la disculpa del bien del pueblo o de la ciudad,  nuestras aceras y plazas se han invadido con grandes terrazas, música estridente acapara el espacio sonoro, los museos se encuentran abarrotados, los espacios de uso público privatizados, y lo habituales lugares de paso ocupados hasta arriba por viajeros ocasionales.
Viajar en vacaciones lo ha impuesto el gran poder de la industria como un deber social que cumplir, bajo pena de ser, socialmente, censurado.

Tanto es así, que la primera pregunta que se suele recibir en el primer saludo de un vecino o de un conocido o de un compañero de trabajo suele ser: ¿Dónde has estado?
¡Ay de ti si no te has ido a ninguna parte!  ¡Ay!
Ipso facto un rosario de preguntas encadenadas cae sobre tus oídos sin que te hayas ni percatado del pecado cometido; pues como pecadora fatal se te trata.

Ya decía la canción: No hay m…

Mujeres sin historia.

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Si entendemos la historia como "el conjunto de todos los hechos ocurridos en el pasado" las mujeres nunca hemos estado fuera de ese pasado. Si entendemos la historia como "la narración de los hechos ocurridos en el pasado", el punto de vista no sólo cambia, sino que los registros muestran realidades diferentes.  Cuando un acontecimiento posee mucha importancia social -una hazaña bélica, un descubrimiento científico- se dice: "pasará a la historia". Y pasa. Queda registrado para siempre. Es más, un hombre importante puede dar nombre a una época -por ejemplo: El siglo de Pericles-. Y las mujeres, ¿dónde están? ¿O es que, acaso, no están? La vida de las mujeres se desarrolla paralela y ligada a la vida de los hombres. Los modos de subsistencia, las formas de adaptación a un medio, la reproducción biológica y la cultural, el avance tecnológico...
Nada existe en el mundo sin la aportación y sin el trabajo de ambos géneros: masculino y femenino. Nada. La historia h…

Exposición de Diego Alberto Pardo Asunción

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Texto: Concha Reviriego Almohalla.

Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional.

Carta Abierta para Diego Alberto Pardo Asunción

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Redueña (Madrid)

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Los toros, las vacas y otros animales.

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Conversaba con un amigo sobre el tema de los toros. Quiero compartir con mis lectores a través de estas páginas, algunas de mis palabras en la charla. Es un tema que me interesa y sobre el que he escrito algunos apuntes. Nunca he publicado nada, no era mi intención. El texto que sigue a continuación forma parte de lo que fueron mis opiniones a lo largo del diálogo. 

La cuestión de los toros -la muerte del toro-, también de las vaquillas, las becerradas, las vacas a las que se les pone un maroma, o una especie de mechas atadas a los cuernos, o toros sueltos... hay muchos en muchos lugares. Unos llevan consigo grandes empresas y ricos empresarios, otros no. Unos matadores (toreros) se forran de pasta, otros no, y otros mueren. De niña he visto maletillas por las carreteras -yo estudié bachillerato en Salamanca, tierra de toros y de dehesas. Desde los campos de Deportes de mi colegio veíamos pasar a los maletillas -chicos jóvenes, pobres, con una muleta al hombro, una gorra y andando, qu…