Cosas de mí

lunes, 13 de marzo de 2017

Historia De Las Mujeres O Las Mujeres Sin Historia



Si entendemos la historia como “el conjunto de todos los hechos ocurridos en el pasado” las mujeres nunca hemos estado fuera de ese pasado. Si entendemos la historia como “la narración de los hechos ocurridos en el pasado”, el punto de vista no sólo cambia, sino que los registros muestran realidades diferentes. Cuando un acontecimiento posee mucha importancia social -una hazaña bélica, un descubrimiento científico- se dice: “pasará a la Historia”.
Queda registrado para siempre. Es más, un hombre importante puede dar nombre a una época -por ejemplo: El siglo de Pericles-. Y las mujeres, ¿dónde están? ¿O es que, acaso, no están?
La vida de las mujeres se desarrolla paralela y ligada a la vida de los hombres.
Nada existe en el mundo sin la aportación y sin el trabajo de ambos géneros: masculino y femenino. Nada. La historia hecha por los hombres no existe fuera de la historia hecha junto con las mujeres. Se combinan ambas. La historia de las mujeres -como colectivo subyugado en una sociedad patriarcal- queda englobada en la de ellos, incluso oscurecida; es tratada como si no existiera.
La mujer, como género,  ha trabajado desde que el mundo es mundo. Las tareas de las que se ha ocupado, sobre todo dentro de la sociedad capitalista, no se han considerado trabajo, por la sencilla razón de que no eran actividades ligadas, directamente, con el mercado de trabajo. Su actividad no se vendía ni se compraba, excepto en los casos de la servidumbre -tema que merece un estudio aparte-,  ellas no trabajaban. 
El trabajo, entendido como “actividad, empleo, u oficio que se realiza a cambio de un salario” no incluía las tareas asignadas a la mujer valoradas como “propias de su sexo”. Las tareas “propias” de las mujeres se vuelven invisibles. 
Convertidas en mercancía, desligadas del hogar, se convierten empresas. Y, como empresarios o empleados ellos realizan a diario dichas tareas "típicamente femeninas" a cambio de un salario. Y así ocurrió desde hace tiempo, y ocurre en la actualidad. 
Debería saberse -aunque quizá sepa..., porque yo a veces lo dudo, que las mujeres no nacemos con esos saberes. Que se aprende a cocinar, a lavar, a fregar, a estudiar, a cuidar niños, a educar, a cuidar ancianos, a cuidar enfermos, a coser... Se aprende, no nacemos con todo ese bagaje de conocimientos como nacemos con útero, por ejemplo.

Madrid, enero 2015.