Daniel Hopfter: Altar tabernacle with the adulterous woman

Fragmento del grabado de Daniel Hopfter  “Altar tabernacle with the adulterous woman".
Contrasta este "altar" con el que pinta van Eyck en el "matrimonio Arnolfini". La postura de la mujer guarda cierto parecido en la posición del cuerpo, no en la postura de las manos. Hopfter representa a una mujer embarazada. Sin embargo, Van Eyck no pinta a una embarazada real. Según algunos autores, cuando se pintó ese cuadro la esposa de Giovanni Arnolfini ya había fallecido. Según otros, nunca tuvo hijos.
Por otra parte, tanto en el caso de Hopter como en el de Van Eyck, viven en una época en la que el vientre abultado de la mujer está de moda. Pero mi interés por estos retratos se centra más en la idea de "sagrado" relacionada con la sexualidad.
En el caso del grabado el sentido es, en mi opinión, opuesto al representado en la pintura
Para Van Eyck el lugar que acoge a los Arnolfini es sagrado tanto en cuanto se refiere a un lugar privado donde la relación de los esposos es legal y sagrada. 
Mientras que en la imagen del grabado se trata de una mujer cuya sexualidad es evidente e ilícita.
Su amor no es el amor conyugal, bendecido por Dios. Su amor es un amor fuera del matrimonio, por ende, malo.
En este sentido sería similar al amor procurado por terceras, como las famosas Trotaconventos, o la Celestina. En esta última sobre todo, tenemos un ejemplo literario excelente sobre lo que la sociedad de la época piensa del amor no lícito.  Tratos en los que suele mediar una tercera -o un tercero que también hubo hombre en ese oficio-. 
Aquí no dispongo de espacio ni es lugar para extenderme, pero el contraste entre la mujer adúltera y la esposa Arnolfini, me ha llamado la atención e incitado a escribir estas líneas.

Entradas populares de este blog

La mujer como símbolo