La clasificación de las mujeres



 
Es importante ver cómo el cambio de las modas en el vestir no es más que eso, un cambio de moda. Nada más. Entre las funciones del traje, una de ellas ha sido -y es- la de marcar diferenciación social. No sólo esto; también marca la diferencia de clasificación moral de las personas, en especial de las mujeres.  
Distinguir a los hombres y a las mujeres por su indumentaria en lo que a género y a oficios se refiere ha sido tan común a lo largo de la historia que no necesita demostración. Incluso adivinar el oficio por la vestimenta, o  su lugar de procedencia. Eso es bien sabido. Y más aún la riqueza o la pobreza. 
En este sentido podríamos asegurar que las adivinas antes lo tenían muy fácil.
Pero existe otra diferencia que afecta más a las mujeres. Ellas, como vemos en estos grabados de la Edad Moderna, continúan hoy día encuadrados en la misma clasificación social que las diferencia, antes que nada, en decentes e indecentes. Y las primeras serán las únicas con acceso al amor lícito, a la maternidad legal y, por ende, a la categoría de esposa.


Láminas: Cesare Vecellio; Jean Jacques Boissard, Pietro Bertelli.


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