La mujer como símbolo

La indumentaria tradicional, en especial los trajes de boda, o trajes de vistas, los mostrados por los investigadores de las tierras castellanas, como Carlos del Peso y Neftalí Laujar, la estimo tanto por su valor material  como por su valor simbólico. Prueba inequívoca del saber hacer de personas que nos han precedido en las tierras que nosotros llamamos “nuestras”, que antes fueron “suyas”, y que a ellos a y a nosotros nos unen en una identidad común: castellanos.
Con la idea de no extenderme en definiciones -que ese es otro tema-  selecciono uno de los aspectos más importantes que poseen los símbolos: su capacidad para aunar significados unida a su capacidad de mover voluntades, estimular sentimientos, mover a la acción. Los símbolos con escaso número de elementos materiales, sean objetos o palabras, o actos concretos, nos transmiten tal cantidad de información que simplifica y facilita la comunicación dentro del grupo más que el mejor orador del mundo.
Cuando una mujer viste su traje de novia, por ejemplo, se convierte en un símbolo vivo de su comunidad; es un símbolo andante que pasea sus principios morales y sus valores socioculturales por todo su mundo: pueblo, aldea, ciudad… Y como tal será venerada por todos los demás. Y es la mujer, más que el hombre, quien disfruta de estos parabienes y halagos. Ella es quien, realmente, detenta el rol de portadora visible de los valores socioculturales principales de la comunidad. En ella se depositan responsabilidades imprescindibles para la perpetuación de la sociedad. En especial en nuestras tradicionales sociedades  -más cerradas que abiertas- donde la comunicación con el exterior era limitadísima y los confines del mundo llegaban poco más allá de los límites del municipio o de la comarca. Apenas salían de ella los hombres en contadas ocasiones: ir a la guerra, ir a la “mili”, llegar hasta un pueblo cercano a cortejar a una mujer, o muy, muy lejos -quizás para no volver- como emigrante. Nada más. Las mujeres ni eso.  

Imagen: Traje de novia navalqueño: Neftalí Laujar.
Referencias de muestras de la indumentaria tradional castellana que he seguido: Carlos del Peso, Neftalí Laujar

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