Mobiliario tradicional doméstico en el medio rural

Guia de arquitectura. Blogspot.

Este título no se me ha ocurrido a mi. Corresponde al temario de las opisiones a Museos de hace muchos años. Ignoro si aún se mantiene como tal o ya lo han cambiado. Lo recuerdo con cierto regustillo por la razón siguiente:
El desarrollo de los temas que circulaban por entonces entre los opositores componían éste a base de un largo listado de muebles y su descripción: mesas, sillas, armarios, arcas... Este modo de tratar el asunto a mi no me convencía en absoluto. Preferí redactarlo a partir de la diferencia económica de la sociedad rural. El presiedente del tribunal estimó por este motivo que era el mejor tema presentado en esa oposición.
El mobiliario, como los bienes de cultura material en general,  varía de una zona geográfica a otra y, sobre todo, de una casa pobre a una casa rica. Además de los correspondientes cambios en los estilos y en las modas que, sobre todo,  entre los ricos podemos comprobar que se han seguido a lo largo de la Historia en pueblos y en ciudades.
Tal planteamiento estimo que es preciso incluirlo en cualquier proyecto de investigación y análisis de nuestra cultura material. Tal vez el destino de los muebles, en este caso, sea el mismo, pero no el mueble en sí. Tal vez su diseño básico, atendiendo exclusivamente a su función, sean idénticos, pero varían en todo los demás: prestigio que da la posesión y uso de la pieza, decoración, materiales con los que está fabricado... Y de esto saben mucho los artesanos que se dedican a la  carpintería, por ejemplo, o a la albañilería, especialistas en su oficio que gran parte de los muebles que  usaban  la población los fabricaban ellos; cuando no los construía el propio usuario.
Por ejemplo, una cama. Puede trabajarse con ricas maderas, ricos metales, o con unas cuantas pajas amontonadas sobre el suelo. Una estantería puede fabricarse excavando un nicho en la gruesa pared o fabricando un excelso mueble de ricas maderas; un armario, una percha... las alcayatas fijadas a una pared, o a un techo, o a una viga de madera...  y así, sucesivamente.
Y para finalizar, decir que ahora lo cuento aquí, después de tantas décadas transcurridas y de que el tema haya circulado entre los opositores siguientes con este nuevo planteamiento, que dicho sea de paso, lo pasó una amiga de entonces -ya fallecida- a quien yo se lo pasé... Y así habrá llegado a tantos y tantos, mejor o peor redactado y mejor o peor elaborado, que eso ya ni lo sé ni es de mi cosecha.   Con la idea de que llegue a muchos más, lo cuento en esta página. Y que sirva a muchos más, si la ocasión lo requiere y si continúa siendo válido y necesario.





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