El huerto

Pisarro
En España se usa la palabra jardín para designar el terreno con plantas ornamentales que desde tiempos más antiguos se llamó huerto en castellano. En la baja Edad Media se empleaba la palabra huerto en ese sentido, y aún hoy sigue usándose en el lenguaje popular de algunas partes, como en Bédar (Almería) o en Piedrahita (Ávila), al menos en la casa de mi abuela: "se llama huerto al jardincito contiguo a la casa destinado al recreo y al cultivo de flores". La consulta, para quien lo desee, es fácil: basta con consultar diccionarios y autoridades en la materia.
En el huerto de mi familia conocí las uvas de fran, que creo son grosellas, pero que en ningún otro lugar he vuelto a ver con ese nombre; y, entre todas las flores y frutos que allí había, éste es el que guardo con más cariño, quizás por lo que para mi, siendo niña, suponía una rareza por no haberlo visto en ningún otro sitio.  Un árbol que recuerdo con el mismo sentimiento de nostalgia es un manzano muy grande, que allí llamaban  pero. Las peras eran enormes, y yo no sabía si eran peras grandes (por el nombre) o manzanas raras, o qué. Pero me hacía mucha ilusión pronunciar el nombre del pero, árbol, y de los peros, el fruto.
Mi madre  me hablaba de sus ratos en el huerto con una monja -un tiempo que mi abuelo les alquiló una parte de su casa a las monjas Trinitarias como colegio de niños-. Los niños salían al huerto en el recreo y mi madre andaba por allí, muy joven entonces. De allí cogió, años después, ella las flores con las que hizo su ramo de novia. 
En fin, que la palabra, aunque vaya cayendo en desuso, a mi me encanta usarla.

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