Las cosas no son lo que parecen

https://i.pinimg.com/originals/48/32/ba/4832ba081f87abdb9e8efd47702b8f91.jpg
René Magritte

En los dorados y adorados años setenta del pasado siglo se miraba al futuro con fe en un mundo nuevo, mejor para todos, mas igualitario para todos los pueblos, donde los pobres no pasarían hambre, donde los despreciados serían queridos y acogidos, donde la paz reinaría y las guerras habrían desaparecido. La gran esperanza del mundo en el año 2000 era grande. El milenio cambiaba, Franco ya habría muerto y el bienestar cubriría la faz de la Tierra. Discursos cargados de mucha manipulación política se dirigían a las masas de universitarios y de obreros cuando decían iban unidos hacia un mundo mejor, pero ellos lo decían con otras palabras, menos religiosas y más políticas. Algunos hablaban de revolución, de bolcheviques, y de rojos de cuando la guerra (la civil española de 1936-1939) y, no lo dudo, seguro que lo sentían así. Otros muchos, yo creo ahora que vuelvo la vista a atrás, que lo decían por decir. No se lo creían ni pensaban en más revolución que la de su entorno propio: o sea, la suya. Subir, ascender, conseguir cargos de poder y que les dieran mucho dinero. Mucho. Y mucho prestigio, cuanto más, mejor. 
Eran años muy fáciles para que los crápulas de turno hicieran su agosto. Y lo hicieron. Ambiciosos y manipuladores no faltan nunca en ningún tiempo y lugar. Esto no es lo más raro en ningún lugar donde encuentran ellos pasto abonado. Lo raro es que después de hecho su agosto aún pretendan convencernos a los demás de su honestidad en el proceso. Se decía por entonces que en futuro, o sea, para el 2000 más o menos, ya no habría que trabajar -porque entonces trabajar no era la aspiración de nadie, al contrario: se deseaba vivir bien trabajando muy pocas horas diarias-. Y se esperaba la venida de un tiempo de ocio, porque en el mundo había recursos suficientes para todos. El año 2000 llegó y ya hace tiempo que pasó. Han surgido nuevos pobres. Han aparecido nuevos ricos. Los ricos son más ricos. Los pobres son más pobres. El consumo de masas ha cubierto la faz de la Tierra. 
Las guerras y el hambre no han desaparecido.Los perdedores y los ganadores, como nombre, continúan en el mundo pero con cambio en el contenido de ambas categorías: Ya no se trata de los que perdieron y de los que ganaron la guerra del treinta y seis, sino de los que han triunfado alcanzado puesto altos en la sociedad actual y de los que han perdido empobreciéndose cada día más. Ahora, a los perdedores se les llama tontos, inocentes, débiles; a los ganadores se les reputa de listos, hábiles, duros o fuertes. Desaparecen unos, surgen otros; y  la historia continúa.

Entradas populares de este blog

La mujer como símbolo

Andrés Rueda: Estambul