Los oráculos



Se usa la palabra oráculo con ironía cuando nos basamos en la idea de que Dios habla en directo a los mortales -excepto a algún privilegiado por Él elegido-. Entendemos que se trata de una falsedad, procedente de antiguas religones paganas, en las que creían aquellos pobrecitos que no sabían tanto como sabemos  nosotros ahora. Y nos quedamos tan tranquilos.
Sin embargo, tengo motivos para asegurar que la creencia en los oráculos, vengan de Dios directamente, de alguno de sus ministros, o de personas de reconocida autoridad, se aceptan en la actualidad y nadie pone en tela de juicio las indicaciones, las opiniones, ni los saberes de la sacrosanta autoridad. Tentada estoy de hablar acerca de políticos y dirigentes de masas a quienes las gentes siguen con los ojos, si no vendados, sí cerrados; pero he decidido dejar este tema para otro día y contar lo que ocurría, según investigadores actuales, en el Oráculo de Delfos.

En el año 1980 la ONU patrocinó un proyecto de investigación en Grecia. Encontraron unas fallas activas: "una línea de falla se extendía desde el monte Parnaso y bajo el emplazamiento del oráculo"
Más adelante se hicieron prospecciones en el lugar que había ocupado el famoso templo de Apolo; donde había una canalización de aguas subterráneas, construída. No se trata de una entrada ni de un paso natural. Más bien lo que se veía era una templo diseñado para cercar la zona donde manaba la fuente. El oráculo se dispuso sobre las fallas, encima de los manantiales de agua y de las emisiones de gases. Las aberturas que había en el subsuelo permitían la subida de los gases tóxicos en una cantidad y de una calidad no mortales. Embriagaban hasta un punto, contrololado lo suficiente para que la pitonisa, situada encima, entrase en trance pero sin suspender en su totalidad la capacidad de oir y de hablar. Podía seguir la conversación. Su voz podía sonar diferente,  o como un cántico, pero sus respuestas eran coherentes. 
La pitonisa se sentaba en un trípode sobre el sitio sobre el lugar preciso de la emanación, la cámara donde se situaba se llmaba el adyton, o sea,  sagrario.

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