Las piedras beçares

17th Century Bezoar Stone Holder. A bezoar was a stone procured from the kidneys.

Los rumiantes y algunos mamíferos producen una concreción calcárea, llamada piedra bezoar, usada desde antiguo como protector de salud, como medicamento y como antídoto contra venenos. El uso era corriente en otras épocas, sobre todo por las personas adineradas. Se consideraba que la piedra tenía propiedades mágicas y curativas. Quien podía, las poseía entre sus más preciados bienes. Entre astrolabios y otros aparatos científicos se guardaban piedras beçares del tamaño hasta de un güebo de gansa. En la actualidad, aparentemente, ha desaparecido su uso; sin embargo, hace unos años publiqué un artículo similar al presente, un lector de Sudamérica me envió una fotografía de la piedra que guardaban en su casa. Estaba sin decorar y sin envolver en material alguno. La piedra, una concreción cubierta de pelos largos parecida a un coco en el color, de forma irregular y del tamaño de un puño.
Los hombres y las mujeres de posición económica elevada, al menos en otros tiempos,  solían guardarla engastada en ricos metales, elaborados por joyeros de calidad. Los estuches de filigrana, magníficos, podemos apreciarlos hoy día en museos y en colecciones privadas. Príncipes, reyes, nobles, poseían piedras de esta clase. Las cámaras del tesoro privadas, las cámara de maravillas, también privadas, guardaban muchas de ellas, como atestiguan los inventarios que se conservan actualmente. Algunos usuarios incluso poseían una caja llena de piedras bezoares. 
Bezoares se han encontrado entre los bienes de don Diego de Silva Velázquez, Rodolfo II,  o  del duque de Alba, entre otros.


Entradas populares de este blog

La mujer como símbolo

Andrés Rueda: Estambul