Los números mágicos



Maruja Mallo
De tantas y tantas veces que a lo largo de mi vida he oído sentencias sobre asuntos varios, una de ellas es   la magicalidad o importancia para la vida de las personas, de los animales y cosas del número siete. 
El número tres, o cualquiera de sus múltiplos, también aparece con frecuencia en ritos mágicos y en ritos religiosos.  Los números en cuestiones de adivinación o de rogativas gozan de fama en cuanto a su eficacia en la cantidad de veces que es imprescindible recitar un enunciado o ejecutar una acción concreta. A veces, como en otros temas, quienes más pontifican y o dictan sentencias con implacable autoridad no son los más doctos en la materia.  En este caso y dado su fama como hombre docto y dado a exagerar o redondear sus escritos, como Fray Antonio de Guevara, magnifico escritor que merece la pena ser leído y estudiado, se pronunció acerca de la importancia de algunos números y de sus múltiplos.  Es preciso señalar que él perteneció a una época donde los conocimientos no eran los actuales, pero las creencias, por el contrario, no han variado mucho. A continuación un párrafo textual escrito por Fray Antonio de Guevara:

...Toda la vida humana es como una enfermedad larga y peligrosa, en la cual se mira mucho el día séptimo, y el día noveno, porque en aquellos días créticos mejoran o empeoran los enfermos (...) que de siete en siete años, y de nueve en nueve años mudan los hombres la complexión, y aun muchas veces la condición(...) Es también de saber que en todo el discurso de nuestra vida siempre vivimos debaxo de un solo clima, que es de siete o de nueve años, excepto en el año de sesenta y tres, en el cual se juntan dos términos o climas: es a saber, nueve sietes o siete nueves, porque nueve veces siete y siete veces nueve son sesenta y tres, y por eso mueren allí muchos viejos. Los que llegan al año sesenta y tres deben vivir muy regalados y aun andar muy recatos, porque es quel año tan peligroso que ninguno le pasa sin padescer en él algun peligro (...) Los príncipes griegos y romanos después que se veían escapados del año de  sesenta y tres, hacían muy grandes mercedes a los suyos y aun ofrescían no pequeños dones a los templos.



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