Contra la Justicia y la Inquisición, chitón.

La visita del obispo. José Gutierrez Solana

En tiempos pasados, pero no lejanos, el refranero se usaba con frecuencia. Algunas personas de edad avanzada lo utilizaban como medio de comunicación habitual y casi único. Hablaban y escribían -si sabían escribir- con frases hechas. Los dichos populares funcionaban como un axioma filosófico en las conversaciones comunes y corrientes.  
Uno que me llamaba la atención: Contra la Justicia y la Inquisición, chitón. Quizás porque lo decían de modo más grave que otros; debía ser así por el asunto que trataban que les hacía ponerse más serios a los mayores. 

En el pueblo donde nací hay una calle que se llama: De la Sinagoga. Cuando supe qué era una sinagoga me sorprendí. ¿Ha habido judíos aquí?
Por entonces cualquier religión que no fuese la católica estaba prohibida en España. Antes habían sido perseguidos por la Inquisición, obligados a convertirse. De los judíos que salieron de España muchos fueron a Portugal. Allí también había Inquisición. Cuando pudieron volver, regresaron todos los que les interesó. Aquí se les llamó portugueses de modo genérico.

Del dicho me interesa no sólo lo que significa, sino el contexto en el que, según he alcanzado a ver, se pronunciaba -injusticias sociales y/o sufridas individualmente, pero cometidas por agentes poderosos-. Doscientos años después de abolido el Santo Tribunal permanece  tan vivo en las mentes  de algunas personas que, casi, casi, da miedo. Tal vez  se trate de de descendientes y/o convecinos de descendientes de aquellos que sufrieron sus castigos por razones de fe. Esto es algo que nunca podremos saber. De aquellos antiguos sabemos que unos salieron de España, otros se convirtieron aunque fuese de modo forzado; pero en dos o tres generaciones la integración era tal que apenas quedaba ya ningún converso. Eran cristianos, alguno santo, como santa Teresa de Jesús o san Juan de Dios.

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