Los maridos

Vittorio Reggianini

Conocí a una mujer de ciento dos años que, cuando se hablaba de maridos, ella decía: Los maridos son una cosa que unas veces los pondrías en un altar y otras los tirabas por la ventana. Se basaba en la experiencia de vida larga  más que en la que aporta el conocimiento directo de casos varios. Porque ella, en directo, directo, sólo había conocido uno: el suyo.

En una ocasión, el señor cura párroco de una localidad extemeña tuvo a bien convocar a un grupo de feligresas Se hallaban ellas, por edad, entre los cincuenta-sesenta años.
El buen hombre las exhortó a que tuvieran más hijos, porque -argumentaba- ellas podían mantenerlos.
Les recordó -porque ya lo habían mandado en la ceremonia del matrimonio católico- que debían obedecer a sus maridos.
Callaron todas menos una, cabrera de profesión y de vida -pasaba sus días en el monte y bajaba al pueblo de vez en cuando y, en una de tantas,  se encontró con la carta del cura. Asistió y escuchó. Pero no calló.  Con el mayor respeto y ante la mirada atónita de las otras, le contestó: Mire usté, el mismo día, a la misma hora, en la misma iglesia y el mimo cura, mos casaron a los dos. Si el mi marío manda, yo también.

¿Qué tienen las cocinas que se eligen como sitio idóneo para reuniones improvisadas?
Un grupo de amigos, varones, en un velatorio se fueron a la cocina, donde se encontraban más agusto y tranquilos que en el cuarto destinado para la ocasión.
Como si no estuviese allí, la criada entraba, preparaba café, salía, volvía, y salía otra vez. De repente, se dirigió a ellos, les inquirió: ¡Oye! Vosotros que estáis estudiando ¿sabéis por qué los artistas y esa gente se casan tantas veces? Porque yo no me he caso na más que una y ya estoy toa tupía.

Y así encontramos cuando menos lo esperamos opiniones que no parecen muy conformes con imágenes e ideas que se tiene por únicas y modelo de todas las demás. Y como en el mundo hay muchas personas y gustamos mucho de pensar por libre...pues eso pasa, que lo que a unos agrada, a otros les enfada, y esto último no es idea mía, me lo comentó un interlocutor en una entrevista de grupo, muy rica en anécdotas que dejo para otro día.

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