Las cartas llegadas del cielo


Tito Cittadini


La comunicación escrita entre el cielo y la tierra es un hecho comprobado. Las cartas existen y declaran personas con su voz haberlas visto y leído. Famosos e ilustres folkloristas escribieron sobre el tema y etnógrafos de prestigio lo han suscrito. 
El cielo, ese es uno de los temas que me interesa en este asunto, debo decir, está en el más allá. Eso nadie lo ha puesto en duda, ni yo tampoco, Todos sabemos -aunque con explicaciones diferentes- de qué hablamos cuando tal palabra pronunciamos, hasta lo que aseguran no creer en tal lugar.
Sin embargo, lo que no sabemos todos es que, en algunos casos, el cielo no está tan arriba ni tan lejos; o si lo está, los mensajes entre el lugar donde viven los santos y bienaventurados junto a Dios, tiene vía directa, material, con la Tierra. Tanto es así que es posible recibir cartas que de allí vienen y viceversa. 
Casos hay. Y cartas que lo acreditan también.
La palabra escrita llega del cielo y al cielo vuelve.
El punto de intercambio de tal correspondencia funciona habitualmente en un lugar concreto. Allí caen las cartas desde arriba y desde allí parten hacia arriba también. Las ven caer, no lo que no suelen ver es cómo suben. Pero eso no importa.
El intercambio de misivas se produce a través de una  persona mediadora, que tiene amistad especial con algún santo.
Los interesados acuden a preguntar sus dudas. El mediador con el mundo sagrado escribe y envía la carta; y recibe la respuesta. A veces en presencia del consultante, que observa la caída del escrito desde arriba.
Esto no es asunto del pasado. Es tan actual como la vida, y como la vida se reproduce y los problemas de los vivos no cesan, las múltiples vías seguidas por los humanos para resolverlos siguen siendo todas aquellas que cada cual tiene a su alcance. Y ésta es una de ellas, por lo que las investigaciones al respecto han podido averiguar.

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