La Procesión Del Silencio

Majestad de Batllóir 
Estos días dedicados, oficialmente, a rememorar  la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo se habla o  se comenta entre amigos y conocidos lo que fue y lo que es la Semana Santa, en cuanto a su celebración se refiere.
Allá, en otros tiempos,  cuando la prohibición de manifestar alegría llegaba hasta a los niños, cuando se les mandaba callar si cantaban, cuando la radio permanecía silenciosa, como un mueble más destinado a no ser usado, cuando las mujeres enlutadas acudían a las procesiones aptas para mujeres, cuando desde la ventana, tras los cristales, con la luz apagada veían pasar la procesión del silencio  destinada sólo a los hombres. Aún recuerdo alguna de estas noches, arrodillada detrás de una gran ventana de mi casa, junto a mi madre y alguna de mis tías ver pasar la procesión del silencio. Sentir un cosquilleo en el alma y un ligero temblor unido a una emoción fuerte, profunda, cuando iluminado por débiles velas y alguna farola con poca luz, el Cristo nos miraba de frente. La comitiva  paraba, los hombres que cargaban la imagen giraban hacia su derecha y el Crucificado quedaba frente a nosotras, casi a la misma altura. Le rezábamos una oración corta, nos santiguábamos y los hombres que llevaban las andas volvían a girar hacia el frente. La procesión reanudaba su marcha. 
Es el recuerdo más hondo, por la emoción, que conservo de la Semana Santa de mi niñez. Duraba pocos minutos. Enseguida, al avanzar las dos filas de los que acompañaban a la imagen en el recorrido, veíamos a los hombres conocidos: familiares, vecinos, amigos. Mira papá, mira Miguel, y Santiago... Y eso nos ponía contentas. Ellos apenas cambiaban la mirada atentos a su camino uno detrás de otro. Y nosotras sabíamos que ellos sabían que estábamos allí. Y eso también nos alegraba.
Algunas mujeres y críos asomaban por la bocacalle de enfrente, y al terminar de pasar la comitiva echaban a correr en busca del siguiente rincón o esquina desde donde ver pasar la procesión. Y eso es todo lo que recuerdo de aquella procesión nocturna. 

Entradas populares de este blog

La mujer como símbolo

Andrés Rueda: Estambul

Contra la Justicia y la Inquisición, chitón.