Ensalmadores

 Diego Rivera


Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla, soberanos  de Castilla y de Aragón, permiten por pragmática de 1477 el ejercicio de los ensalmadores. Se les equiparó a otros profesionales, como los boticarios o los físicos y cirujanos.

Se abolió la pragmática de los RRCC en 1523. Todo esto dentro de la legislación civil. No así desde el punto de vista eclesiástico, donde siempre fue ilícita: La Iglesia católica consideraba pecado esa práctica;  no permitía el uso de ensalmadores mientras hubiera cerca cirujanos, Sí permitía el uso de reliquias de los santos. 

Así, por ejemplo, don Francisco de Aguirre, gobernador de las provincias de Tucumán, fue acusado ante el Tribunal de la Inquisición por preferir el ensalmo al cirujano para curar heridas a "un indio suyo". También Gutierre de Cetina, el insigne poeta, se curaba diariamente mediante ensalmos después de ser herido en México por Hernado de Nava. 

Con el descubrimiento de América y la posterior conquista de sus tierras, los soldados españoles llevaron también sus ensalmos y sus modos de curar; y la Inquisición española actuó en aquellas tierras como ha quedado constancia en ejemplos como los arriba citados.

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