¿Dónde están los hombres?

El baile, Sorolla. Foto: Hispanic Society of America



Cuando observamos un baile de esos que llaman tradicionales, típicos, de aquí... suelen ser jotas y seguidillas en gran parte, llama la atención la gran cantidad de mujeres que bailan en público con respecto al escaso número de hombres que se integran en el grupo de danzantes.
¿Dónde están los hombres?

Al margen de la función social del baile y su papel en el cortejo, tiene otras funciones grupales e individuales que, no cabe duda, se ponen de manifiesto y se expresan en la danza. Sea cual sea. Pero, a mi ahora me interesa resaltar ese aspecto que se le quiere dar o que quizás posea, no lo sé, la danza como un gusto femenino. ¿A las mujeres nos gusta más que a los hombres? ¿A los hombres bailarines se les ve como si de hombres con un cierto aire femenino portasen? 

En todo este complejo mundo de lo masculino, lo femenino, la cultura, la naturaleza, la vida, el arte, el sexo, el género..., empiezas por hablar de jotas y acabas con los negros del África decimonónico.

Le planteé la cuestión a unas amigas no hace mucho. La charla dio para una larga sobremesa y para más. Cuando ya íbamos camino de África comenzamos a levantar la sesión. Algunas debían atender obligaciones laborales, otras nos fuimos a buscar una academia de baile: no con ánimo de realizar ningún estudio sociológico -algo que nos ha ocupado durante muchos años de nuestra vida laboral-, sino que ahora lo hacíamos con la única y firme decisión de zapatear fuerte el suelo, de mover arriba y abajo los brazos con fuerza, o de modo sumamente delicado, de girar el talle a izquierda y derecha, de saltar y brincar, de levantar la pierna hasta muy arriba, de doblar el tronco, de garabatear el aire con nuestros cuerpos.

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