Sissi







De la realidad a la ficción se recorre un largo trecho que por unas razones u otras tergiversa la obra original: se trate de momentos históricos con base en la realidad, o de obras sacadas de la ficción literaria. 
Cuando era niña disfruté con las películas de Sissi aún más que con los cuentos de hadas  que coleccionaba; incluso llené de cromos los albumes de las películas de esta saga. Se quedó guardado en mi memoria su recuerdo de tal modo que ninguna de las actrices que después de Romy Schneider han representado a la  princesa bávara, después emperatriz de Austria, me han resultado reales. Aquella Sissi me pareció de verdad, era la primera que yo veía: pero después otras que le siguieron ya no eran Sissi, eran cine. O sea, "de mentira". Y cuando vi por vez primera una imagen de la verdadera emperatriz, tuve mis dudas... Su belleza no parecía tan delicada, tan niña como la de Romy. Pero, en fin; acabé por convencerme. Al fin y al cabo lo decían los libros de verdad. Los que no eran cuentos de hadas ni novelas. Pero fue un duro aprendizaje, porque aún era muy, muy joven, casi una niña todavía; entonces sus triunfos eran mis triunfos, su dolor era mi dolor. Y cuando leí años después artículos sobre Isabel Amalia Eugenia,  duquesa de Baviera, sobre su esposo el emperador Francisco José I de Austria, sobre su época e historia... Entonces mi infancia había quedado atrás, veía el mundo con otros ojos, entendía la Historia de otro modo: me había hecho mayor. Y, sin embargo, Sissi/Romy sigue teniendo un sitio en mi ánimo y sigo mirándola con simpatía y consigue que mis labios dibujen una sonrisa y que me alegre de volver a verla.

NOTA: procedecia de las imágenes: Internet.

Entradas populares de este blog

Andrés Rueda: Estambul

Contra la Justicia y la Inquisición, chitón.

Marta la mala